Home > Ensenanzas > Abnegación

Abnegación

Casi todas las personas, cuando confrontan la idea del Surgimiento Dependiente y la Transitoriedad o Temporalidad, todavía sienten que tienen una “esencia” personal la cual no cambia. En la enseñanza Budista a este sentido de un yo personal se le llama Ego.

De hecho, el yo no existe como lo experimentamos ni como nos relacionamos a él. Es también efímero o pasajero, en un constante estado de formación y continuamente dependiente de otros factores.

Lo que experimentamos como yo es solamente entrada de información a nuestros cinco sentidos (vista, oído, tacto, gusto y olfato), y la manera en la que la mente responde a esta entrada de información a través de la percepción, sentimientos y pensamientos/conceptos. El organizador central de toda esta actividad es nuestra Conciencia. En la terminología Budista a éstos se les llama los cinco agregados.

Estos cinco factores (sentidos, percepción, sentimientos, conceptos/pensamientos y la conciencia) se combinan en un ballet mental continuo para así crear un sentido de continuidad – una historia y nuestro lugar en ella – que se siente como una cosa sólida en relación al resto del mundo.

Las metáforas son con frecuencia útiles en las explicaciones Budistas. El proceso mental que pensamos es nuestra realidad es como un antorcha que se gira en círculos tan rápidamente que la luz parece como un anillo sólido de fuego. De hecho, el círculo de fuego solamente tiene la apariencia de solidez.

De la misma forma, nuestra realidad aparente (la interacción de los agregados) está hecha de momentos individuales, que se mueven tan rápido que aparentan hacer un continuo, una realidad sólida y un yo / ego. Sin embargo, no hay continuidad real; no hay una entidad sola que pase de momento a momento. Esto es la abnegación.